Las terapias tradicionales japonesas, como la acupuntura y el shiatsu, ayudan a regular el sistema nervioso, potencian la capacidad natural de curación del cuerpo y fomentan el bienestar mental y el antienvejecimiento.
Mientras que el shiatsu consiste en aplicar presión principalmente con las palmas y los dedos para relajar la tensión muscular y restablecer el equilibrio corporal, los tratamientos de acupuntura consideran el estado del cuerpo en su totalidad. También se ofrece la moxibustión, que utiliza artemisa seca (moxa) para aplicar una estimulación térmica directa o indirecta en la piel, calentando así el cuerpo y promoviendo el flujo de Qi (energía) para aliviar diversas dolencias.